
Cocina serena y muy ordenada, donde la combinación de tonos suaves y la luz cálida bajo las repisas hace que cocinar se sienta sencillo y agradable. Los muros blancos enmarcan un salpicadero de azulejos cuadrados gris claro, mientras el piso de madera pálida aporta calidez; arriba se prolonga una campana extractora de acero inoxidable. Los muebles fijos tienen frentes lisos celeste grisáceo, tiradores discretos de madera clara y una gran pileta blanca de delantal, junto a una placa de cocción y un horno empotrado. Dos repisas de madera recorren el muro y ofrecen apoyo para vajilla, frascos y pequeños electrodomésticos. La iluminación integrada baña la zona de trabajo con un resplandor ámbar. Un paño a cuadros, una planta frondosa y recipientes de vidrio y cerámica completan la escena con detalles domésticos y frescos.